
- Título original: Memushiri kouchi
- Escritor: Kenzaburo Oé
- Año: 1958
- País: Japón
- Género: Narrativa. Drama.
Antes de empezar, como a veces suelo hacer, os dejo una pista de audio para que escuchéis mientras leéis.
Nos encontramos en plena Segunda Guerra
Mundial, en un Japón más bien pobre y hostil.
La historia gira en torno a un grupo de
niños que parten de un correccional hacia un pueblo de acogida
debido a los constantes bombardeos americanos sobre el territorio
japonés.

Todo esto se hará patente cuando por
fin lleguen a su destino, en el que tras unos días serán
abandonados a su suerte y aislados completamente a golpe de rifle por
la declaración de una supuesta epidemia. Allí tendrán que
sobrevivir formando una pequeña sociedad con el constante miedo al
contagio y al regreso del pueblo y las consecuencias que ellos conllevará.
Fundamentalmente es una historia de muerte, pero también de
esperanza, fraternidad, ya que todos los niños conforman una gran
unidad, y mientras sigan juntos podrán sobrevivir.

Un retrato de una sociedad muy
reprimida tanto antes de la revolución Meiji, por parte de los
terratenientes, como después de ella, por parte de un gobierno totalitarista.
Así podremos observar el rencor y la maldad en los oscuros corazones
de los campesinos, que al ser oprimidos por diversas fuentes, no dudarán un segundo en aplastar y humillar a los que están
por debajo tal y como lo han hecho previamente con ellos.
Es aquí donde radica el rencor hacia
estos niños, que en sus propias palabras, no son más que un lastre
para la sociedad, unos parásitos que hay que corregir o erradicar y
que poco importa la edad, pues la "maldad" que ellos
definen hay que arrancarla desde la semilla. Todo por el deber y la
obediencia, maximas de la cultura japonesa desde los tiempos de los
"nobles" samuráis.
Una sociedad campesina muy cerrada y
que aun cree vivir en los tiempos del shogunato, tan alejada de las
ciudades y centros urbanos, y que conforman unas redes muy cerradas a
través de todos y cada uno de ellos en las que se puede ocultar
cualquier cosa a ojos del mundo si ellos así lo deciden, pues si
ellos lo ocultan y como grupo construyen la “verdad” no les será
cuestionada por mucho que unos delincuentes juveniles lo intenten
negar.
Por otro lado están estos niños que
ante todo intentan sobrevivir en un mundo que les es hostil y
peligroso, en el que a pesar de ser tan solo niños, serán tratados
peor que animales, como si de un grupo de parias infectados por la
peor de las epidemias se tratase.
Así sentiremos su impotencia ante la
realidad y las situaciones tan desesperadas a las que se llegan a
enfrentar por conseguir su preciada libertad, hasta el punto de
jugarse la vida por intentar escapar del grupo. Con todo se puede
observar un atisbo de esperanza en cada uno de ellos como su propia
autodefensa contra el mundo, y así dependerán unos de otros con el
fin de protegerse y sobrevivir.
La primera novela del aclamado escritor
japonés Kenzaburo Oe se muestra realista y mordaz, llena de
sentimientos y muy dura.
Una lectura muy recomendable que pondrá los pelos de punta a cualquiera que se atreva a navegar por sus páginas.
La última vez que leí a Kenzaburo Oé, me ocurrió algo que jamás me había ocurrido antes: me dejé el libro a la mitad, porque no lo soportaba más. Era "Salto mortal". Pero ahora me acabas de picar, porque esta novela tiene una pinta estupenda y el tema se ve fuertecito e interesante. Creo que voy a darle otra oportunidad a Kenzaburo.
ResponderEliminarSi puedes léelo, no te arrepentirás, además, es bastante breve y se lee muy rápido, así que no creo que te aburra su estilo, aunque también es cierto que estoy tan acostumbrado al ritmo narrativo japonés que casi nunca se me hacen pesadas estas cosas.
ResponderEliminarDe todas formas, lo tienes en la biblioteca de San Blas, así que no tienes escusa para no leerlo.
Hasta le fecha no he leído nada de Oé, pero me has abierto el apetito de hacerlo.
ResponderEliminarSaludos.